Las fiestas

La fiestas

Su utilización y sus necesidades.

La historia de Aragón da a conocer que los juegos y regocijos públicos a que se entregaba su nobleza y pueblo, diferían muy poco en el siglo XIII de los de Castilla; sin embargo hacia mitad de dicho siglo, una vez conquistada Valencia por Don Jaime I de Aragón, la nobleza, llena de espíritu caballeresco, daba evidente preferencia a los entretenimientos que más se conformaban a su militar galantería. No contentos los Caballeros con ser valientes en la guerra, alardeaban de su bravura y marciales ejercicios en los, escasos ocios de paz y, sobre todo, a la vista de las damas: así, volvió a existir algo que se parece a los juegos ecuestres de la época romana, acompañándolos en su creciente desarrollo el ostentoso aparato y ceremonial, los premios, divisas, competencias amorosas, galas e invenciones, así que el entusiasmo que revestían.

Los torneos fueron durante largo tiempo la diversión más notable y puntual de las cortes y el espectáculo con que se celebraban las ocasiones más señaladas de regocijo público, como las coronaciones y casamientos de Reyes, bautismo de Príncipes y aun otros sucesos de menos estimación que ofrecían a la nobleza, dispuesta siempre a lucir y ostentar su gallardía, favorables ocasiones de engrandecerlo.

Tal importancia tenía la caballería en la sociedad de aquella época, que Don Alfonso X explicó en sus Crónicas el ceremonial que habían de seguir los nobles, cual que sea la situación. Enalteció y recomendó estas fiestas el espíritu de galantería que se mezcló en ellas desde que las damas y doncellas nobles eran consultadas para la adjudicación de la joya que se disputaban, siendo ellas quienes la entregaban.

Una corporación, entre tantas, que contribuyó al mayor lucimiento de las fiestas de la Ciudad es la de la Real Maestranza de Caballería de Valencia. En ella se restauró, los ejercicios ecuestres y militares de la nobleza valenciana, difundiéndose ora como torneos, ora como justas y juegos de cañas.

Funciones equestres.

Reseñadas por su exsecretario Iltmo. Sr. D. Vicente Salvador y Monserrat, Marqués de Cruilles.

Editadas por la imprenta de N. Rius Monfort en Valencia  en 1890.

TORNEO : (de tornear, dar vueltas, en torno) 1°: combate o lucha a caballo entre varias personas, unidas en cuadrillas y bandos de una parte y otra, en que batallan y se hieren, dando vueltas en torno para perseguir cada cual a su contrario. 2°: fiesta pública entre Caballeros armados unidos en cuadrillas, que, entrando en un circo dispuesto a este fin escaramucean dando vueltas alrededor, a imitación de una reñida batalla. 3°: danza que se ejecuta a imitación del torneo llevando varas en lugar de lanzas.

JUSTA : (del latín: justa pugna; duelo o combate legal) 1°: pelea o combate singular que se hace a caballo con lanza. 2°: torneo o juego de a caballo en que acreditan los Caballeros su destreza en el manejo de las armas.

CAÑA : Fiesta de a caballo que la nobleza solía hacer en ocasión de alguna celebridad pública. Se formaba de diferentes cuadrillas, que hacían varias escaramuzas y corrían unas con otras, arrojándose recíprocamente las cañas, de que se cubrían con las adargas.

El espíritu de casta, desde luego intransigente, dominó en aquella corporación aristocrática y aquellas demostraciones de pompa, valor y destreza fueron durante siglos espectáculos públicos y diversión predilecta de las Cortes.

La primera función.

La primera función de plaza que se celebró fue acordada el 4 de Mayo de 1754, día siguiente al en que se había cumplimentado la Real Cédula aprobando la reinstalación de la Maestranza, con motivo de los días del Rey D. Fernando VI, que eran el 30 de dicho mes: con la especialidad que los veinticuatro Maestrantes que componían las seis cuadrillas que tomaron parte, á pesar del escaso tiempo que medió, se presentaron uniformados y equipados de nuevo. El palenque ó vallado se situó en el llano del Real, frente al palacio de este nombre, formándole un rectángulo de 300 palmos de longitud por 200 de latitud: en el testero opuesto a la entrada se hallaban colocados bajo dosel los retratos de SS. MM. custodiados por un piquete de granaderos: una extensa tribuna, en uno de los lados, estaba ocupada por las damas convidadas a la función y los restantes por el público. Era Cuadrillero Mayor el mismo Marqués de Dosaguas que dignamente ejercía este cargo y a cuyo calor había revivido el Cuerpo. Reunido éste en la casa de dicho Cuadrillero, en la plaza de Villarrasa y precedido de timbales, clarines y músicos a caballo, trasladóse por las principales calles al llano del Real: abría la marcha el Picador Mayor seguido de los dos Caballeros Padrinos, cuyo antiguo distintivo era una banda negra sobre su traje de mayor gala que para más lucimiento y ser distinguidos vestían; luego el Cuadrillero Mayor y por su orden apareadas las cuadrillas, cerrando la comitiva los caballos de respeto de los Maestrantes, conducidos del diestro por sus palafreneros.

Por las calles y plazas del tránsito, recibían los plácemes y saludos del concurso que las llenaba y de las personas que desde los balcones y ventanas se gozaban en aquella festiva exhibición. Llegada a la plaza, la Maestranza se detuvo: el Picador Mayor, los Padrinos y el Caballero Fiscal entraron en ella para hacer el reconocimiento, recorriéndola gallardamente en todas direcciones, y acto seguido fueron a dar cuenta de su buen estado al Jefe, con cuya venia, el Fiscal mandó avanzar y hacer la entrada. Verificóse ésta con varios movimientos combinados hasta desplegar en ala dando frente al solio y saludando con la espada, a los Reales retratos.

Dos Caballeros de los nombrados con anticipación dieron la guardia á éstos, relevando á los granaderos y colocándose en la arena al pié del dosel, el Cuadrillero Mayor, el Fiscal y los Padrinos, presidieron el acto teniendo a sus órdenes desde el Picador, ayudantes y carpinteros hasta el Alguacil del Cuerpo por ser exclusiva su autoridad en estas fiestas.01

El ceremonial que precedía y gobernaba en ellas era de no menos curiosos detalles, muy acordes con la importancia que se daba en aquellas épocas a las Corporaciones y a las personas.

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01 –Con este motivo y otros análogos se publicaron los siguientes impresos por la Real Maestranza:

1.º Demostración obsequiosa que en festiva celebridad del feliz alegre día del nombre de Su Magestad (que Dios guarde) executó la Real Maestranza de Valencia el día 30 de Mayo de este presenté año 1754.-Con licencia.-En la Imprenta de la Viuda de Antonio Bordazar.-30 pp. en 4.°-firmado: De orden de la Ilustre Maestranza, D. Pascual Ruiz de Corella, antes Bergadá, Secretario.

2.º Obsequioso regocijo con que la Real Maestranza de Valencia solemnizó alborozada el feliz alegre día de los años de la Reyna nuestra señora el miércoles á 4 de deciembre (sic) de este presente Año 1754.-Con licencia: En Valencia, por Joseph Thomás Lucas, Impresor del Ilustríssimo Señor Obispo Inquisidor General, en la Plaza de la Olivera.

Port.-2 hojas de dedicatoria á la Reina.- 25 pp.-4º

3.º Una hoja en 4.º En Valencia, por Joseph Estevan Dolz, Impresor del S. Oficio, año 1764.

Contiene ocho octavas reales y dos décimas alusivas á la función de plaza por cumpleaños del Rey D. Carlos III.

4.° Obsequio que á SS. MM. y AA. ofrece el Real Cuerpo de Maestranza de Valencia = Valencia: en la oficina de José Estevan, plaza de San Agustín. Año MDCCCII. Un cuaderno en 4.º de 5 hojas de impresión.

5.º Canto de Marte con motivo de los juegos bélicos que el Ilustre Cuerpo (de la Real Maestranza de Valencia celebra en obsequio de SS. MM. y AA. En Valencia, en la oficina de Joseph de Orga, año MDCCCII. Con las licencias necesarias.-Un cuaderno en folio 10 pp.

6.° Esplicación del quadro que colocó el Real Cuerpo de Maestranza de la Ciudad de Valencia… en su casa… la noche del 8 de Febrero de 1807 con motivo del nombramiento de Gran Almirante… el Señor Príncipe Generalísimo. Una hoja en 4.º mayor. Se imprimieron por Manuel Monfort, solo 552 ejemplares.

7.º El tránsito de S. M. la Reina Regente de Etruria. Se imprimió en dos pliegos fechados en 4 de Marzo de 1808 con la firma del Barón de Benifayó Secretario.

8.º Obsequios que la Real Maestranza de Caballería de Valencia, tributó á nuestro amado Monarca el Sr. D. Fernando VII y SS. AA. en su tránsito por esta capital. Valencia, en la imprenta de D. Benito Monfort. Año 1814. Un cuaderno en fol. de 12 pp. con la firma del Barón de Frignestani, Secretario.

9.° A sus Augustos Soberanos el Real Cuerpo de Maestranza de Valencia. Año MDCCCXXVII. Imprenta de D. Benito Monfort, impresor de dicho Real Cuerpo. Canción en 4.°, 6 pp. de impresión.

  1. Himno á nuestros Augustos Soberanos Fernando VII y María Josefa Amalia, en la noche que se dignaron asistir á las Casas del Real Cuerpo de Maestranza de Valencia. Una cuartilla, encabezada con las Armas de la Maestranza. Se hizo tirada especial, en pliego, 50 ejemplares.
  2. Servicios y obsequios que ha tenido el honor de prestar el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Valencia, al tránsito del Rey nuestro Señor y al arribo de SS. MM. á dicha capital. 4 pp. de impresión en 4.º Año MDCCCXXVII. Imprenta de D. Benito Monfort, impresor del mismo Real Cuerpo.
  3. Resumen de los obsequios que tuvo el honor de ofrecer á SS. MM. y Altezas los Reyes de las dos Sicilias y su Augusta Hija la Princesa Dña. María Cristina, á su paso por esta capital, la Real Maestranza de Valencia. Lleva en cabecera las armas del Cuerpo. Sin pié de imprenta, 7 pp. en 4.° mayor.

Los mismos Comisarios pasaban a convidar al Capitán General, precediendo pedir hora para ello y hecho, volvían al mismo Procurador general para invitar a la Ilustre Ciudad al balcón que para ésta se dispusiese; el Señor Cuadrillero mayor convidaba al refresco y sarao que daba en su casa luego de la función, a todos los regidores así por el mérito de sus personas como por afianzar la acorde unión de la Ilustre Ciudad y la Maestranza. El Procurador general debía volver la visita a los Comisarios, en casa del más antiguo de éstos, guardándose las recíprocas atenciones de recados previos; y los Caballeros Maestrantes al entrar en la plaza saludaban con los sombreros a la Ciudad, cuyos regidores correspondían atentamente al saludo.

Así en las primitivas Constituciones como en las Ordenanzas vigentes de la Maestranza, está dispuesto entre las primeras obligaciones del Secretario que en las Juntas tenga delante de sí el libro de los festejos que se hiciesen con el diseño del nuevo plan que para cada uno ha de formarse, motivo por que se ejecutó y nombres y empleos de los que tomaron parte 02.

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02 – En el Archivo de la Real Maestranza se conservan estos libros en folio mayor rotulación y con iniciales coloridas. El más antiguo abraza los años de 1754 á 1776 y contiene los dibujos para 24 funciones de ocho á catorce evoluciones cada una, y además los lances de juego de la cabeza, sortija, carrillos, broquelón, cabeza de reves, sortija en tierra, en una ó varias carreras, con lanza, dardo ó espada. Se distinguen por títulos alusivos á la figura dominante, tales como de vueltas mixtas, rosa valenciana, choque, cruz de Caravaca, laberinto, encomienda, tornos enlazados, tornos bloqueados, parejas dobles, y dobles de á tres, tablero de damas, vueltas de la Cruz, las Quinas y cuadrantes.

Las doce primeras no expresan el día en que se celebraron, las restantes indican haberlo sido bien el 20 de Enero, cumpleaños de D. Carlos III, bien el 13 de Junio, días del Infante D. Antonio, Hermano Mayor que fué de la Maestranza: todas en el Mercado y para seis cuadrillas de jinetes.

Otro libro de Escaramuzas delineadas por Pablo Antonio José Ortiz, de Córdoba, principia en 1776 por la verificada en la plaza del Mercado el 13 de Junio, compuesta para seis cuadrillas y consta de 13 figuras: siguen hasta trece escaramuzas más para funciones celebradas dicho día y el 20 de Enero, en el mismo sitio, los años de 79 á 83 inclusive.

El libro que, sin nombre de autor, corresponde al tiempo del delineador Joaquín Vidal, incluye diecisiete dibujos para otras tantas funciones, algunas sin determinar cuáles fuesen estas; pero sí la de 31 de Diciembre de 1801, cumpleaños del Infante D. Antonio y la de 9 de Diciembre de 1802 á presencia de SS. MM. y AA. RR. con motivo de su venida á esta capital delante de la Aduana, en plaza cuadrada, en la que tomaron parte seis cuadrillas, ejecutando dieciseis figuras y corriendo seis vistosos lances.

Otros cuadernos contienen varios dibujos de escaramuzas hasta de 18 figuras alguna, firmadas por Ignacio Laymón, dispuestas para seis cuadrillas, siendo la última de las dibujadas, según lo expresa, la de 13 de Junio de 1807 por días de S. A. R.

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La segunda función.

Tapiz representativo de la segunda función ante la Iglesia de Santo Domingo de Valencia
Tapiz representativo de la segunda función ante la Iglesia de Santo Domingo de Valencia

La segunda funcion ecuestre de la Maestranza, primera de que se conservan los dibujos, se hizo en celebridad del cumpleaños de S.M. el Rey D. Fernando VI, que era el 23 de Septiembre, el mismo año 1754; se la tituló escaramuza de vueltas mixtas, formada por siete figuras y juegos de carrillos, broquelón y carreras, tomando parte seis cuadrillas.

La tercera función.

La tercera funcion fué por el cumpleaños y días de la Reina Doña Bárbara, el 4 de Diciembre de aquel año: su dibujo consta de ocho figuras y se corrieron alcancías y parejas, también por seis cuadrillas; y se imprimió una circunstanciada relación con el título de «Obsequioso regocijo».

Tercer centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer.

El extraordinario motivo de haber de solemnizarse en Valencia el tercer centenario de la canonización de San Vicente Ferrer, el primero que la Maestranza alcanzaba, originó el acuerdo de ésta para que se hiciese función de plaza, segunda de las escaramuzas coleccionadas y de ella se conservan los dibujos, con la denominación de la Rosa valenciana, como la titula la curiosa relación de dicha fiesta, motivo de este impreso y cuyos detalles más culminantes reproducimos.

Precedido el recado atento de la Ilustre Ciudad al Secretario de la Maestranza y contestado oportunamente por medio del Síndico Procurador de ésta, los cuatro Regidores Comisarios pasaron en coche, llevando delante, en otro, dos vergueros sin mazas, a casa del Marqués de Malferit, padrino del Real Cuerpo, que se hallaba acompañado del Conde de Faura, é hiciéronles la invitación para que dicho Instituto tomase parte en las fiestas centenarias que debían celebrarse. Otro día, precediendo análogos recados, los dos padrinos llevaron al más antiguo de los Regidores Comisarios la respuesta, de que la Maestranza haría el día 1.° de Julio alguno de los juegos ecuestres de Instituto.

En efecto, á las cuatro de la tarde de dicho día, se reunió el Cuerpo en las casas del Conde de Villagonzalo, su Cuadrillero Mayor, en la plaza de Manises, formando ocho cuadrillas de á cuatro Caballeros03 y se puso en marcha por la de la Seo, calle del Temple y puerta del Cid, dirigiéndose a la plaza de Santo Domingo, donde estaba dispuesto el palenque, rodeado de valla imitando arbustos.

Al medio día de ésta y por toda su extensión, corría una bien decorada galería ocupada por las señoras y el resto por numeroso público: hecho el reconocimiento de la plaza, entró la Maestranza partiéndose en dos ramos ó hileras y la recorrió devolviendo el saludo y aplauso con que fué recibida por los espectadores. Quince evoluciones se ejecutaron a aires violentos, llegando a formar la figura de una rosa, «todas con admirable destreza: no servían las cintas de los jaeces sino para distinción y hermosura: los caballos dóciles al menor aviso y cuidadosos de la gloria de sus dueños, formaban por sí las más difíciles y agradables figuras; había entre ellas una variedad prodigiosa: no parecía ver en las evoluciones sino flores bien ordenadas en diferentes cuadros y óvalos… pero todas hubieron de ceder á la principal y la escaramuza tomó el nombre de «la Rosa valenciana04».

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03 – Descritas en la página siguiente por su orden, Cuadrillero y color que las distinguía:

04 –En elogio de esta escaramuza y de los Maestrantes, en un certamen poético que tuvo lugar al siguiente día, dispusieron sus mantenedores que no fuese incorporado en él quien no la celebrase, y nueve poetas, para lograrlo, escribieron las siguientes nueve décimas: cada uno la suya:

I. Leche. Del Conde de Villagonzalo.
D. Juan Carroz.
D. Miguel Catalá.
El Marqués de la Escala.

II. Verde mar. Del Marqués Dosaguas.
D. Vicente Torán.
D. Francisco Cabanilles.
El Conde de Casal.

III. Oro. De D. Joaquín Castellví.
D. José Casasús.
El Marqués del Ráfol.
El Barón de la Puebla Tornesa.

IV. Azul. Del Marqués de Valera.
El Marqués de Colomer.
D. Luis León.
D. Joaquín Roca.

V. Rosa. De D. Rafael- Salavert,
D. José Pallarés.
El Barón de Cheste.
D. Miguel Texedor.

VI. Pajizo. De D. Joaquín Ferrer.
D. Joaquín Milán de Aragón.
D. Pascual Llansol.
D. José de Cardona.

VII. Blanco. De D. Francisco Vergadá.
D. José Frigola.
D. José Sannazar.
El Marqués de Castellfort.

VIII. Encarnado. Del Marqués de Llanera.
D. Pedro Martínez de Otaso.
D. José Cebrián.
El Conde de Almenara.

DÉCIMAS A LA ROSA VALENCIANA.

I.
Mil Héroes sin igual
que en todos tiempos se vieron
en Valencia pruebas dieron
de su espíritu marcial;
ya en su glorioso metal
les dió su nombre el valor,
y oy, viendo á más resplandor
quanto ama la fértil tierra
los honores de la guerra
se convierte Marte en flor.
II.
Pues que para coronar
oy el siglo que fenece,
la nueva Rosa amanece,
es la flor del Centenar:
segun que empieza á brillar
segun que á lucir empieza
el garvo, la gentileza,
la bizarría, el primor,
bien se infiere que esta flor
es la flor de la Nobleza.
III.
Tanto blason heredado
la nueva Rosa hermosea
que en su belleza se emplea
el lustre más acendrado:
el que baxa derivado
de vena en vena, coral
por tanto Héroe marcial
hace ver, que en los colores
de la Reyna de las flores
hay mucha sangre Real.

IV.
En relijiosos esmeros
de festiva devocion,
llenó bien la espectacion
la flor de los Cavalleros:
las hojas de los azeros
adquirieron resplandor,
y á su luz se vió mejor,
que en fuegos de gentileza
la Valenciana Nobleza
se lleva siempre la flor.
V.
Esta Tropa generosa,
que en equestres juegos brilla,
parece ser maravilla,
y es la Valenciana Rosa:
por ella Valencia hermosa
oy en número sin arte
el parabién osa darte
mi Musa, al ver, que en tus senos
no hay flor ya alguna de Venus
que hasta la Rosa es de Marte.
VI.
Ayrosas evoluciones
al Noble concurso admiran,
todos al laurel aspiran
los generosos Campeones:
en tan bellas diversiones
luce la guerrera saña,
mostrando que en la campaña,
cuando llegue la ocasion,
será el florido Esquadron
la flor de la flor de España.

VII.
Con tan belicoso ardor
la escaramuza se traba,
que de formarse no acaba,
quando se transforma en flor:
vario, si hermoso color
las bellas riendas le dan,
y en. el bullicioso afán,
con que sin quietud reposa,
Rosa parece, y es rosa
tocada con el imán.
VIII.
A la flor más generosa
hojas dán nobles espadas
y en riendas cintas trocadas
dán varia color hermosa:
no pues ya se llame rosa,
la que se ostenta tan bella,
y, si en riesgos, que atropella
en tan lucidos ensayos,
prueba ser sus hojas rayos,
llámese mejor Estrella.
IX.
Esta, que honor floreciente
del hermoso jardín ves
lucir entre galas, es
la Rosa de San Vicente:
de Valencia honor reciente,
pero gloria singular,
que así supo militar
en pacífica campaña,
que es solo por esta hazaña
corona del Centenar.

SERRANO (R. P. Thomás) loc. cit.

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«Acabada ésta se retiraron los Maestrantes hacia la parte de poniente y se formaron en batalla: montaron en otros caballos dispuestos a correr el lance de las cabezas… estaban las cuatro á proporcionados trechos: las dos primeras en la misma valla del norte: la tercera sobre una pica en la arena a levante y la cuarta en tierra, no lejos de la valla de mediodía: habíanse de herir las dos primeras con dardo y lanza: la tercera de tajo y la cuarta de estocada: salíase de la banda de poniente y dando un orbe sobre la mano izquierda el caballo, se tomaba la carrera con tanta velocidad hacia los términos, que muy de ordinario aun estaba blandiendo en la primera cabeza el dardo y ya se volvía á su lugar el Caballero coronado de la última el estoque: así corrieron los treinta y dos Maestrantes: pero la misma destreza hizo parecer breve el juego, por lo que volvió á repetirse.». «Hízose aun con más destreza: acabada la segunda carrera volvieron á montar en los segundos caballos y habiendo paseado las vallas para saludar de despedida, se volvió la Real Maestranza por la calle del Mar, la de Santo Tomás Apóstol05 y plaza del Arzobispo á apear en casa de su Cuadrillero Mayor. Estaban á ella convidados todos los Caballeros, así de la ciudad como los que á ella habían traído las fiestas: sirvióse con la más abundante magnificencia el agasajo y se comenzó el baile, que duró hasta las tres de la mañana.»

Era costumbre terminar con un refresco (agasajo) y un baile, las funciones de plaza de la Maestranza, al menos, al dar posesión cada año al Teniente de Hermano Mayor, cargo á que se elevó el de Cuadrillero, motivo por el cual delante de la casa del entrante se corrían parejas y le saludaban los Maestrantes, habiendo sido la última de estas ocasiones solemnes en 1833.

Era constante la asiduidad de los Caballeros así en mantener caballos de silla amaestrados como en ejercitarse tres días á la semana en el picadero, como si quisiesen cumplir los preceptos de Quixada y su resultado eran las brillantes fiestas así ordinarias como extraordinarias cuya reseña nos ocupa.

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05 – La actual de las Avellanas donde à la esquina de la de Cabilleros estaba la Iglesia de este Santo.

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Una interrupción, pero muy honrosa, experimentaron á fines del siglo XVIII; y fue por atender al servicio de los doscientos soldados que la Maestranza alistó y sostuvo á sus costas por cuatro años durante la guerra con Francia en 1793.

Restablecidas las funciones de plaza á fines de 1797, se ejecutaban alternativamente por los días y cumpleaños del Rey y del Infante D. Antonio, Hermano Mayor de la Maestranza. El 13 de Junio de 1807, días de S. A. R., tuvo efecto la última de las escaramuzas coleccionadas y postrera de las ordinarias, á que puso término la guerra de la Independencia.

Dábase puntualmente parte á S. A. R. de las funciones que se celebraban; y la colección de minutas de estas comunicaciones y de sus contestaciones gratulatorias, arranca desde la fiesta por los días de la Reina en 1756, aunque no está completa.

Además de la primera función ecuestre extraordinaria de 1754, se celebraron otras por la boda del Príncipe en 1765 y por la proclamación de D. Carlos IV, en 1789, á la que es de notar asistió el Arzobispo D. Francisco Fabián y Fuero, hecho que trae á la memoria la defensa de esta clase de espectáculos y la circunstancia de no estarles prohibidos á los Prelados la asistencia.

Notable fue, también, la fiesta extraordinaria celebrada delante del edificio de la Aduana en 1802, en obsequio de la venida de SS. MM. y AA., que la presenciaron y revistió por esta circunstancia gran solemnidad. El polígono se formó frente al balcón que ocupaban las Reales personas: se adornó con un frontispicio representando el alcázar de la fama, con estatuas de Apolo, la Fama, el Regocijo, la Prosperidad, la Maestranza, el Buen gusto y la Paz: una gran galería para los convidados y otra al frente para la orquesta.

La Maestranza salió con anticipación de las casas del Teniente, que lo era el Conde de Casal, esperó formada á la entrada de la plaza la llegada de SS. MM. á quienes hizo los honores correspondientes y también la orquesta. Dos magníficos carros alegóricos entraron en la plaza para enarenarla y regarla; los Padrinos precedidos de los Picadores hicieron el reconocimiento de ella saludando antes y después. Luego en vistoso orden entró la Maestranza desplegando en ala, debajo del balcón principal para hacer el saludo á SS. MM. y se repartió en seguida para escaramucear y correr las lanzas de carrillos y cintas que sostenían las figuras de la Abundancia y la Fortuna: formóse un lazo para romper á correr parejas y terminó con el respetuoso saludo antes de retirarse06.

Luego hubo el acostumbrado baile á que asistieron las Reales Personas y para conclusión, se cantó un himno á grande orquesta.

El manejo anual á caballo preceptuado en las primeras Constituciones y en las Ordenanzas actuales, consistía en correr parejas en la Bolsería el día de la Concepción, Patrona de la Maestranza: por lo usual de éste no se guardan detalles en el Archivo, pero no faltó persona curiosa que los anotara en un Dietario07 del que, aun descartando su pobre redacción, recogemos pormenores muy propios para esta reseña.

En dicha calle, á la parte del Tros-Alt, existió el Convento de Religiosas de las RR.MM. Clarisas de la Puridad y San Jaime: seis ó siete días antes de la fiesta, varios trabajadores afirmaban é igualaban el piso de la calle que no era empedrado ni adoquinado cual ahora: colocaban unas largas barreras por delante de las casas; las revestían de bastidores de lienzo pintados con trofeos y adornos y á los extremos, en el Tros-Alt y la entrada del Mercado, se formaban semicírculos más anchos. En el centro de la calle, arrimado á las vallas, se colocaban los sostenes ó varillas de que pendía el rodete para las cintas y los carrillos ó canastillos, uno á cada lado.

La Maestranza con su música y comitiva, pues cada Caballero, dice el Dietario, traía detrás seis ú ocho criados, todos muy bien vestidos de librea, entraba por la parte del Tros-Alt, paseaba la calle y se dividía en dos ramos uno á cada extremo de la valla. Un hombre desplegaba parte de la cinta del rodete dejándola colgar unos dos palmos y en la varilla del lado opuesto colgaba el hermoso cestillo lleno de flores que había de enristrarse; uno de los lacayos del Maestrante á quien tocaba correr los lances daba á su señor una lanza que tenía al cabo un hierro delgado como punta de alfiler. A la señal que hacía el clarín, partía el Caballero por la mano izquierda, llevando al trote el caballo, luego movía á escape y cerca de donde estaba la cinta, levantaba un poco el brazo, la enristraba con la lanza y blandiendo ésta llegaba al extremo opuesto, donde otro lacayo se la tomaba. Semejantemente se hacía con los cestillos: las señoras que ocupaban los balcones aplaudían el éxito del lance, aunque la suerte no favoreciese por igual á todos; luego corrían parejas, con tal habilidad, que lo hacían cogidos de las manos los que las formaban: terminadas las carreras se reunían en la parte del Mercado; paseaban la calle por despedida y con el aparato que á la entrada, regresaban á casa del Jefe. En ella tenía lugar el usual refresco y baile donde concurría toda la nobleza y era obsequio de galantería que regalasen á las damas las cintas y cestillos arrancados con destreza por los Maestrantes08.

Este fausto y esplendidez con motivo de las fiestas de la Maestranza09 retraía á algunos de sus individuos para aceptar el cargo de Tenientes. S. A. R. el Hermano Mayor entendiendo que no provenía sino de lo dispendiosas que les eran las visitas, convites y funciones, pues sabía pasaban de setecientas las personas que se reunían, deseoso de evitar la extinción del Cuerpo, moderando el lujo, dispuso por carta del Duque de Béjar de 4 de Marzo de 1773, que las funciones se redujeran á las de plaza y picadero correspon-dientes á su Instituto; y los convites y refrescos á solo los Maestrantes y sus casas y familias, suprimiendo todo lo pomposo y superfluo. D. Francisco Roca y Escrivá, elegido Teniente para el año entrante, acatando lo dispuesto por S. A. R., le expuso respetuosamente, que Valencia tenía una plana mayor de Oficiales caracterizados, un regimiento de guarnición, Real Acuerdo, Audiencia y el cuerpo de la Ciudad, á quienes era desaire no incluir en convite, máxime el último que componía la plaza para las fiestas y su carrera y á quien daba balcón la Maestranza para asistir á ellas; por lo que solicitó se Modificase la anterior resolución y lo obtuvo para el 13 de Junio de aquel año.

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06 – Esta consiste en una especie de escaramuza militar y manejo á caballo á galope sostenido, ejecutando figuras dificilísimas. Aun habiendo visto esta clase de ejercicios á Arthley y Franconi, no puede menos de admirarse el de los Maestrantes y sobre todo la notable belleza de sus caballos. Acabada la escaramuza tienen lugar, las justas de lanza ó se corren los lances: cerca del anfiteatro se alza una estatua de Minerva de cuya mano pende una cinta: los Caballeros uno á uno dan vuelta á la valla hasta que uno quita la cinta con la punta de la lanza siendo verdaderamente extraordinaria la habilidad del que se la lleva al primer golpe.

Lo que excede á toda descripción es el interés, el entusiasmo con que los espectadores asisten á esta clase de fiestas. Todas las miradas están fijas en los Caballeros; hay agitación, vocerío, y hasta se hacen apuestas cuantiosas, y, sobre todo, las damas asisten llenas de satisfacción y alegría. El torneo dura algunas horas, hasta que cada maestrante ha recogido un premio ó dos; entonces se forman en parada, vuelven á saludar, dan la vuelta caracoleando alrededor de la plaza y salen del palenque. Por la noche se da un baile con refresco, en el cual cada Caballero depone á los pies de su dama la joya que se ha llevado, y la fiesta termina á media noche con un soberbio castillo de fuegos artificiales. »

FISCHER (Chretien Auguste) Traducteur Ch. Fr. Cramer. Description de Valence, ou Tableau de cette Province, de ses productions, de ses habitaras, de leurs moeurs, de leurs usages &.a-París. Imp. Cramer An XII. 1804-Un tomo en 8.0 prolongado.-Bibl. de la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia.

Hasta en el extranjero se conocían descripciones de estas funciones ecuestres; y alguna coincide con las que dejamos expuestas y revela la favorable impresión que produjeran en su autor: nos referimos al viajero alemán Carlos Augusto Fischer, en su curiosa Descripción de Valencia, al ocuparse de la Real Maestranza que aún á riesgo de parecer difusos nos permitimos reproducir en extracto. «Estos cuerpos privilegiados… acostumbran reunirse en ocasiones solemnes tales como el advenimiento al trono, cumpleaños de personas de la familia real, ó celebración de paces. Entonces verifican un soberbio torneo cuya relación no deja de ofrecer interés.

Para la fiesta se rodea la plaza de Santo Domingo de barreras, levantando en uno de sus lados una magnifica naya cubierta (baldaquín), y al otro una espaciosa gradería. Se colocan en la tribuna los retratos del Rey y la Reina, que basta comenzar la función están cubiertos por una cortina de seda: en el anfiteatro se sitúa una música: el centro de la plaza se cubre de fina arena, y fuera y alrededor de las barreras se forman tinglados para espectadores de clase común.

Por la tarde, hacia las cuatro, los Maestrantes se reunen en casa de su Jefe: lánzanse agradablemente ordenados por las principales calles: sus vistosos y brillantes uniformes y sus soberbios alazanes forman un conjunto admirable en verdad. Hay ordinariamente de cuarenta á cincuenta Caballeros y, precedidos de una numerosa banda de música, entran majestuosamente en las bayas. Cuando llegan frente al dosel ó tribuna, suena la orquesta que está en el anfiteatro, y la cortina que cubre los reales retratos se corre, resonando por todos lados exclamaciones de alegría y aplauso. Los Caballeros llevando á medio trote sus caballos dan la vuelta á la plaza, saludan á las damas y se dividen en diferentes grupos para comenzar la maniobra.

07 – Dietario de Valencia, autógrafo firmado por Pablo Carsí y Gil. MS. de la Biblioteca del Dr. D. José Vives y Ciscar.-Su autor fué persona pobre, pero muy curiosa: su escrito adolece de falta de conocimientos: acoge muchas consejas vulgares y relata otras que le había referido su padre, consignando, no obstante, hechos veraces. Abraza de 1800 al 1830: pero da noticias muy anteriores. Consta de cinco tomos en 4.0.

08 – Los curiosos y concisos Dietarios del Doctor D. Agustín Sales, que se conservan entre los restos de la Biblioteca Mayansiana, los posee el Excelentísimo Sr. Conde de Trigona, biznieto del erudito D. Gregorio Mayans y Ciscar, mencionan á su modo algunos de estos festejos; y de su estilo dan muestra estas notas. Diciembre. A 9. Maestranza Bolsería – 1768. Diciembre á 12. Maestranza en la Bolsería. Vidi.

09 – 1213L., 18S. 8din.s de moneda valenciana importó la construcción de plaza, iluminación, dos orquestas, y dos bandas de música militar, una la del Regimiento de Algarbe, para la función de 20 de Enero de 1789.

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Definitivamente acabaron las funciones ecuestres que reseñamos, cuando en 1808 los mismos Caballeros, con sus armas y acaso sus mismos caballos, adiestrados en la paz para la guerra, conforme al fundamental espíritu de la creación de la Maestranza, partieron á cumplir animosamente los fines de su Instituto y llevaron á los campos de batalla su valor y su pericia en la gloriosa lucha por la independencia nacional;  y cuando el triunfo coronó sus sacrificios, y fallecido el Infante D. Antonio de Borbón, en 1817, S. M. el Rey D. Fernando VII, se dignó nombrarse á sí mismo Hermano Mayor del Real Cuerpo, éste celebró el acontecimiento con una función ecuestre extraordinaria en la plaza de Santo Domingo por cuatro cuadrillas, en la forma que las anteriores y fué la postrera de todas las ejecutadas desde su restablecimiento.

Así se terminó la série de esos ejercicios, donde lucía la grave escuela española de montar á caballo, transmitida en toda su latitud y corrección por acreditados profesores buscados exprofeso, con sus aires naturales y violentos, carreras y lances de esgrima; celada por el Caballero Fiscal, equivalente en cargo al Maestro de otras Maestranzas;  y el empleo de caballos de pura raza española, con que se fomentaba y mantenía la cría y enseñanza de éstos. La industria granjeaba por la confección de equipos, monturas y jaeces y su entretenimiento; la periódica y aparatosa construcción de vallas, tablados y galerías de los palenques para las funciones, hacían á éstas simpáticas y populares: honrábanse los artesanos y menestrales de servir á la Corporación y á sus individuos y la ciudad entera, se enorgullecía de ser una de las cuatro en que la nobleza diese sus brillantes fiestas, manteniendo un espíritu eminentemente nacional; y hasta el lujo de las damas para asistir á ellas y lucir en los festines con que se terminaban, produciendo el útil empleo de las riquezas de las clases elevadas en beneficio de las honradas trabajadoras, refluía en el bienestar general de todas. Ningún ejercicio tan inocente, tan saludable y tan propio de la educación de un noble, decía Jovellanos, su enseñanza metódica, sus regocijos, sus fiestas, no sólo ocupaban y entretenían útilmente á los nobles sino que despertaban hasta cierto punto aquella varonil y bizarra galantería de nuestros antiguos Caballeros.

A la manera que el anónimo autor de “Lo Cavaller”, estampó en su conclusión… “altres subtilitats dexant á vóstres senyoríes serán com á diamannts que farán rica la bordadura de aquesta mal guarnida róba”.

Del privilegio de Toros de la Real Maestranza. 1767

Uno de los Privilegios que S. M. se ha dignado concerder á esta Real Maestranza, segun el Papel de aviso del Ex.mo Señor Marqués de Grimaldi, Secretario de S. M. en el Despacho universal de Estado, su fecha de diez y seis de Febrero de el año mil setecientos sesenta y siete, comunicado de orden de S.M. al Serenisimo Señor Infante Don Antonio, nuestro Hermano Mayor, y de su-Real orden á la Maestranza en Carta del Ex.mo Señor Duque de Bejar, con fecha de diez y nueve de Febrero del propio año, cuya gracia tambien comunicó dicho Ex.mo Señor Marqués de Grimaldi al Ex.mo Señor Conde de Sayve, Capitan General de este Reyno, y Juez Protector de la Real Maestranza, con la misma fecha, y su Ex.a al Señor Marqués de Albayda Teniente de S.A.R. en treinta y uno de Mayo del mismo año, es, que la Maestranza pueda hacer todos los años dos Corridas de Toros, utilizandose de todo su producto para los gastos del Cuerpo, practicandolo como las Maestranzas de Granada y Sevilla, conforme con la Real Cedula de S.M. que Dios guarde, dada en Buen-Retiro á cinco de Marzo de mil setecientos sesenta, concediendo a esta Maestranza las mismas honras, prerrogativas, gracias, preeminencias, y excepciones que gozan las Maestranzas, y Maestrantes de Sevilla y Granada ; y asi tiene en ella el mando, y Jurisdiccion absoluta, y privativa por ausencia de S.A.R. su Teniente de Hermano Mayor, y en su defecto el que le siga en el mando.

Igualmente tiene Privilegio la Real Maestranza, para que siempre que haya Cavallero Maestrante que toree en sus fiestas, pueda hacerlo con la solemnidad correspondiente. En las cuales los diestros habían usar chaquetas con la divisa del cuerpo.

Está regulado el modo de publicar las fiestas y construir la plaza.

Teniendo la Real Maestranza Plaza fija propia será privativo de ella su uso, y ningun otro Cuerpo, Cabildo, ó Comunidad, ni persona alguna podrá usar de ella sin permiso de la Maestranza, ó conviniendose con ella ; y lo mismo se practicara en la Plaza movil que la Maestranza construyese10.

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10 – Trascritas según texto original.

De las facultades que tiene el Teniente de S.A.R. y Junta Particular para la disposición y gobierno económico en las fiestas de Toros.

Pero esta notable concesión no correspondió al objeto propuesto y las diversas prohibiciones y sus gastos poco productivos no permitieron utilizarla sino muy pocos años y con el tiempo quedaron en deshuso.

Otro de los privilegios que se otorgaron a este Real Cuerpo, fueron el que no hubiera en Valencia, más picadero que el de la Real Maestranza.

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